martes, 13 de julio de 2010

¡Gracias Guadalajara!


Gracias Guadalajara, por dejarme vivir aquí por tanto tiempo, por abrazarme y dejarme. Gracias por las noches de insomnio y el sueño profundo; Gracias por dejarme ver claro que mi condición, mi religión, mi forma de ver el mundo. Qué hoy me hacen: más hombre, más recio y sobre todo más amoroso. Gracias Guadalajara por presentarme el amor, por dejarme amar tan hermosamente y enseñarme que las tardes con lluvia generalmente son acompañadas por noches cálidas. Gracias Guadalajara por el trabajo personal, por el enseñarme mis miedos, por hacerme tan rico que no existe la forma de cuantificarlo.

Sobre todo te agradezco por acercarme a mi familia, por enseñarme que la familia no siempre tiene tu sangre, tu color o tu nacionalidad.

Te agradezco tanto por presentarme con algunos de mis demonios, por hacerme verlos a la cara, acogerlos como familia para despues luchar intensamente contra ellos.
¡Ay Guadalajara! Estoy encantado de ser tu huésped, caminar por tus calles llenas de arboles altos, tus aires de grandeza y olores.

Me has enseñado tanto, me has hecho reír tanto y me has vuelto un poco más humide.

Hay Guadalajara tu nobleza hacia mi me ha enseñado hoy un poco más que tu dureza. Sin embargo hoy duermo aquí casi en tu corazón. Por que desde hoy siempre te voy a tener aquí en el mío,en un apartado muy especial, donde se guardan a los maestros.

Guadalajara, He tenido tantas emociones encontradas contra y a favor de ti. Qué hoy me doy cuenta que solo te volviste mi propio reflejo. Y que no importa al lugar donde vaya, la historia sera similar hasta que ese reflejo sea pulido. Justo como Minerva que en su lado izquierdo tiene el espejo de Medusa, recordandonos a todos los que vivimos aquí que si no puedes con tu reflejo este te va a endurecer el alma.
Guadalajara muchas gracias por enseñarme tanto en este hoy año y medio. Y seguro lo vas a seguir haciendo.

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